
Una a una
se van encendiendo
las luces de la ciudad...
Cae la tarde
un poco mas de prisa,
ha llegado el otoño
y con él todo se tiñe
de un melancólico amarillo-oro...
Las hojas
se desprenden dramáticamente
del refugio de los árboles
y ruedan por el empedrado
en insólitos y obligados giros
con un destino incierto...
Asi me siento sin ti...
alma sin cuerpo...
sin rostro... blanco lamento,
hasta que regresas
a inyectarme en sangre
ese mágico toque de vida.
Cae la tarde,
se encienden poco a poco
las luces de los autos
y mientras recorro las calles
te encuentro en cada rostro,
en cada esquina, en cada canción.
Te percibo aunque no estés,
aunque nuestra permanencia
sea efímera y prohibida
te has eternizado en todo mi ser...
Llega la noche
con ella el silencio invasor
que habla de este loco amor
que mata y revive
en un abrir y cerrar de ojos
que me quita el aire
o me da un respiro...
Se instala la noche...
una vez más todo lo abarca
y pienso en tí, amor mío
en todo lo que me das
estando presente y aún sin estar...
XIMENA
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